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Radio Somos · Tema del Día · 1 de septiembre de 2026

¿Alguna vez tuviste que hacer algo que no querías para cumplir un objetivo?

En 1982, en plena Guerra Fría, un oceanógrafo estadounidense llamado Robert Ballard llegó hasta la Marina de Estados Unidos con una propuesta. Quería…

Por Radio Somos
¿Alguna vez tuviste que hacer algo que no querías para cumplir un objetivo?

En 1982, en plena Guerra Fría, un oceanógrafo estadounidense llamado Robert Ballard llegó hasta la Marina de Estados Unidos con una propuesta. Quería financiamiento para desarrollar un nuevo sistema de exploración submarina que permitiera identificar naufragios a miles de metros de profundidad. Y a la Marina le interesó más que nada porque Estados Unidos tenía dos submarinos nucleares hundidos en el Atlántico, el Treasure y el Scorpion, que habían naufragado durante los años 60.

Y la Marina quería usar esa tecnología para volver hasta ellos, inspeccionar sus restos y estudiar qué había ocurrido con sus reactores. En el caso del Scorpion, además, querían comprobar si existía alguna señal de que hubiera sido atacado por los soviéticos. Era una misión secreta.

Ballard aceptó y durante los años siguientes trabajó en ella. Y mientras recorría el fondo del Atlántico descubrió algo que después resultaría fundamental. Cuando una embarcación se destruye al hundirse, puede dejar un enorme rastro de escombros repartido por el fondo del mar.

Y en 1985 Ballard terminó el trabajo para la Marina. Y entonces le quedaron 12 días de barco disponibles para lo que en realidad quería hacer en un principio y que era la razón de por qué él fue a la Marina. Que era una obsesión que tenía desde hace muchísimo tiempo.

Así que aplicando lo que aprendió con los submarinos, comenzó a buscar un rastro de escombros. Y funcionó. Porque la madrugada del 1 de septiembre comenzaron a aparecer pequeños restos en las cámaras de un vehículo submarino llamado Argo, con el que estaba buscando.

Y luego de eso apareció una caldera enorme. Después de 73 años, Ballard había encontrado el Titanic. Y es que cuando él se acercó a la Marina, en el año 1982, buscando apoyo y financiamiento, su verdadero objetivo, y él fue muy directo con ellos, era encontrar el Titanic.

Pero la Marina no estaba interesada en financiar esa búsqueda, pero sí en la tecnología para investigar estos submarinos nucleares hundidos. Así que cuando terminó la misión y le quedaron estos días restantes, logró conseguir lo que tanto anhelaba. Y es que a veces tenemos que desviarnos un poco para llegar a lo que queremos, y de eso queremos hablar hoy.

Tema del Día se emite de lunes a viernes en Radio Somos, dentro de Arriba la Quinta.

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