¿Qué vida extraordinaria de chilenas o chilenos conoces?
En 1851, un joven poeta chileno de 24 años había sido condenado a muerte por participar en un levantamiento en contra del gobierno para el que había…

En 1851, un joven poeta chileno de 24 años había sido condenado a muerte por participar en un levantamiento en contra del gobierno para el que había trabajado. Esa rebelión fracasó y para evitar la sentencia tuvo que esconderse y finalmente consiguió salir clandestinamente de Chile rumbo a Perú. Luego se fue a Bolivia, en donde se involucró en negocios mineros.
En 1867 fue parte de la creación del Banco Boliviano, reconocido como el primer banco que comenzó a operar en Bolivia. Años después consiguió volver a Chile, fue alcalde de Santiago y cuando estalló la Guerra del Pacífico, el gobierno recurrió a él precisamente por su conocimiento de Perú y Bolivia. Fue representante diplomático, participó en las conferencias de Arica de 1880 y más tarde llegaría a ser senador y ministro del interior.
Pero la extraordinaria vida de este hombre y la razón de por qué nosotros lo conocemos, nos lleva al año 1847, cuando tenía solo 21 años. Y siendo un funcionario del Ministerio del Interior, escribió por encargo las nuevas estrofas de la canción nacional, las que dieron origen a la letra que conocemos hoy. Estamos hablando de Eusebio Lillo, nacido en Santiago en 1826 y desde muy joven vinculado a la literatura.
Antes de los 20 años ya publicaba sus poemas y colaboraba con periódicos. En 1846 entró a trabajar al Ministerio del Interior en una época en la que Chile acababa de restablecer sus relaciones diplomáticas con España. Pero había un problema, la letra que hasta entonces se utilizaba para la canción nacional estaba cargada de versos de ataque contra los españoles, escritos todavía bajo el espíritu de la independencia.
Por ejemplo, el cadalso o la antigua cadena, os presenta el soberbio español, arrancad el puñal al tirano, quebrantad ese cuello feroz. Claro, si Chile estaba retomando la diplomacia con España, había que tener un gesto. El entonces ministro del Interior del gobierno de Manuel Bulnes, Manuel Camilo Vial, citó al joven Eusebio Lillo de solo 21 años y le ordenó escribir una nueva letra.
Lillo, que era funcionario de confianza y a esas alturas tenía cierto renombre como poeta, escribió la letra que fue revisada por el mismo Andrés Bello y quedó muy satisfecho, de hecho, salvo con el coro, que era precisamente del himno anterior. Le molestaba la acentuación en el verso que la tumba será de los libres o el asilo contra la opresión. Sin embargo, Eusebio Lillo se sentía incapaz de escribir un coro tan bueno como ese, y luego de insistir terminó quedando y transformándose en el himno que hoy todos nos sabemos.
Y luego de eso vino toda una vida extraordinaria. Fue parte de la Sociedad de la Igualdad, una organización política opositora al gobierno de Manuel Bulnes, el mismo para el que había trabajado. Escribió y fundó periódicos políticos, fue detenido, relegado a Chiloé, intentó una revolución, se fue a Perú y Bolivia, tuvo un rol importante en la Guerra del Pacífico, cargos políticos muy relevantes, y en 1910, a los 83 años, falleció en Santiago.
Hay vidas como la de Eusebio Lillo, que son mucho más grandes e interesantes de lo que uno sabe, que a veces son opacadas por un evento, por un hecho, por un hito, que en este caso es el haber sido el autor de nuestro himno nacional. Y hoy, en pleno 18 de septiembre, queremos hablar de esas vidas extraordinarias de chilenas y chilenos que ustedes consideren que merezcan ese reconocimiento.
Tema del Día se emite de lunes a viernes en Radio Somos, dentro de Arriba la Quinta.