¿Alguna vez alguien te ayudó a pesar de que no tenía por qué hacerlo?
Era agosto de 1916 y en una isla perdida de la Antártica, habían 22 hombres que llevaban cuatro meses y medio debajo de dos botes dados vuelta. Se les…

Era agosto de 1916 y en una isla perdida de la Antártica, habían 22 hombres que llevaban cuatro meses y medio debajo de dos botes dados vuelta. Se les había hundido el barco en el hielo y el jefe de la expedición, viendo que ahí se iban a morir todos, se había ido con cinco hombres en un bote a buscar ayuda, cruzando 1.300 kilómetros de mar abierto, que es una de las travesías más increíbles de las que se tenga registro, y llegó y consiguió que lo escucharan y entonces empezó lo más difícil, volver a buscar a los otros 22. Y lo intentó tres veces, tres barcos distintos, entre mayo y agosto, y las tres veces el hielo lo devolvió sin poder acercarse a la isla.
Y en esa estaba, con los 22 hombres, todavía allá abajo, cuando el gobierno de Chile le prestó un barco. Y hay que decir que barco era, era el Yelcho, un remolcador a vapor de 36 metros, sin radio, sin calefacción y sin casco reforzado para el hielo. O sea, exactamente lo que uno no llevaría a la Antártica.
Y al mando iba un piloto de la Armada de 33 años. Zarparon de Punta Arenas el 25 de agosto, se metieron entre témpanos con niebla en un barquito que no estaba hecho para eso, y navegaron cinco días. El 30 de agosto se levantó la niebla y ahí estaba el campamento.
En menos de una hora, en dos viajes de un bote chico, los 22 estaban a bordo. No se murió ninguno, ni en el rescate, ni en los cuatro meses y medio que llevaban esperando. Esos hombres eran parte de la expedición de Ernest Shackleton, una de las historias de supervivencia más famosas del mundo, y el que finalmente fue a sacarlos de ahí, era nada más y nada menos que un chileno, el piloto Luis Pardo, en un remolcador prestado que no servía para eso.
El gobierno británico le ofreció después una recompensa grande de dinero, y él la rechazó, dijo que solamente había cumplido una misión que le había encargado la Armada de Chile. Pardo murió en Santiago en 1935, y en la Shetland del Sur, al lado de la isla donde fue a buscarlos, hay un grupo de islas que hoy se llaman Islas Piloto Pardo. A veces, uno se encuentra en la vida con alguien que se la juega por uno sin tener que deberle nada.
¿Cómo le pasó a estos 22 hombres que estaban ahí, tirados en el hielo? De eso queremos hablar hoy. ¿Quién se la juzgó por ustedes cuando no tenía ninguna obligación por hacerlo?
Cuéntenos quién fue y qué fue lo que hizo.
Tema del Día se emite de lunes a viernes en Radio Somos, dentro de Arriba la Quinta.