¿Hubo expectativas sobre ti cuando eras niño o niña? ¿Se cumplieron?
En la National Portrait Gallery de Londres hay un cuadro pintado en el que aparecen tres mujeres jóvenes. Las tres son las hermanas del pintor y este…

En la National Portrait Gallery de Londres hay un cuadro pintado en el que aparecen tres mujeres jóvenes. Las tres son las hermanas del pintor y este cuadro tiene una particularidad porque entre ellas hay una columna pintada justo en la mitad. Y es que esa columna originalmente no estaba ahí.
Ahí estaba el pintor que se había pintado a sí mismo con sus hermanas. Pero inexplicablemente decidió cubrir su figura completa. Y nunca dijo por qué.
El nombre de este joven pintor era Branwell. Era el único hijo hombre y por lo tanto en el que estaban puestas casi todas las expectativas familiares. Pintaba, dibujaba, escribía y se daba por hecho que se iba a convertir en artista.
A sus hermanas, sin embargo, las prepararon para ser institutrices, uno de los pocos oficios al que podían aspirar debido a su clase social. Entonces Branwell abrió en 1838 un estudio para ganarse la vida pintando retratos, pero nunca tuvo demasiados encargos y menos de un año después tuvo que cerrarlo y volver a la casa familiar. Y desde ahí su vida tomó un camino cada vez más alejado de esa carrera artística.
Trabajó a cargo de una pequeña estación de trenes, pero lo despidieron en 1842. Luego fue tutor del hijo de una familia con dinero, pero también fue despedido luego de enamorarse de la dueña de casa. Comenzó a consumir alcohol, opio y a llenarse de deudas.
Su salud se fue deteriorando hasta que el 24 de septiembre de 1848, a los 31 años, falleció en la casa familiar de su papá. Pero mientras todo esto ocurría, dentro de esta misma casa sus hermanas escribían en secreto. Y contra todo pronóstico publicaron cada una distintos libros, pero sin usar sus verdaderos nombres, claro, porque para las mujeres era muy difícil.
Así que eligieron seudónimos que no dejaban claro si eran autores hombres o mujeres. Currer, Ellis y Acton Bell. Las tres hermanas se llamaban en realidad Charlotte, Emily y Anne Bronte.
Charlotte publicó Jane Eyrie, la historia de una huérfana que entra como institutriz a una casa grande y se enamora de su dueño. Anne publicó Agnes Gray sobre otra joven que también termina trabajando como institutriz. Y Emily escribió una sola novela, cuyo nombre quizás reconozcan porque durante este último año se estrenó en su versión en película, protagonizada por Margot Robbie y Jacob Elordi, Cumbres Borrascosas.
Y la cosa es que Branwell, el pintor frustrado, nunca supo que sus hermanas eran escritoras publicadas. Ellas decidieron no contárselo porque no querían vanagloriarse de los logros que estaban consiguiendo mientras la vida de su hermano se desarmaba. Pasó el tiempo, Emily, la autora de Cumbres Borrascosas, murió apenas un año después de publicado su libro.
Anne falleció tiempo después y solo Charlotte alcanzó realmente la fama. De hecho, ella fue la que contó la verdadera identidad detrás de estos libros. Y en 1914, cuando las tres ya habían fallecido, se encontró en una casa en Irlanda, doblada y abandonada encima de un armario, esta pintura al óleo en la que aparecían las famosas hermanas Bronte.
Ese mismo año, la National Portrait Gallery de Londres decidió comprarlo, incluso en mal estado. Y con el paso del tiempo, empezó a ocurrir algo extraño porque la capa de pintura con la que Branwell había cubierto su propio retrato se fue haciendo más transparente. Y debajo de esa columna comenzó a distinguirse nuevamente su figura.
Así que hoy, en el único retrato que se conserva de las tres hermanas Bronte juntas, también está volviendo a aparecer muy lentamente el hermano del que todos esperaban grandes cosas y que un día decidió borrarse del cuadro. Y es que, queramos o no, puede que sobre nosotros, cuando éramos niños o niñas, hayan recaído expectativas sobre lo que íbamos a hacer algún día. Y a veces eso se cumple y a veces no.
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