¿Cuál ha sido tu viaje más aventurero?
En enero del año 85, salir a recorrer el mundo era bastante distinto a hacerlo hoy. No habían teléfonos celulares, GPS ni internet. Viajar era…

En enero del año 85, salir a recorrer el mundo era bastante distinto a hacerlo hoy. No habían teléfonos celulares, GPS ni internet. Viajar era desconectarse y si algún familiar o amigo se iba durante meses, la comunicación era escasa.
Y el 14 de enero de ese año, Emilio Scotto salió de Buenos Aires en una moto Honda Gold Wing negra con 300 dólares en el bolsillo y sin una ruta demasiado clara. Tenía 30 años, trabajaba como visitador médico para Pfizer y desde niño decía que quería conocer el mundo. Ahora estaba cumpliendo su sueño.
El dinero que llevó se le fue acabando rápido. En Brasil le robaron prácticamente todo, salvó la moto. Y desde entonces entendió que para seguir viajando tendría que conseguir ayuda en el camino.
Atravesó América, llegó a Estados Unidos y después consiguió que trasladaran la moto hasta Europa. Para entonces aquella Honda ya tenía un nombre, la Princesa Negra. Mientras tanto, en 1987, Diego Maradona era el símbolo de Nápoles.
Ciudad que lo adoptó y a la que le entregó alegrías nunca antes vistas. El Diego había ganado el Mundial con su selección el año anterior y era, sin lugar a dudas, la mayor estrella del fútbol. Con este estatus, un día Maradona siente que alguien toca el timbre de su casa en Nápoles y al abrir hay un joven argentino que le dijo que estaba recorriendo el mundo en moto.
Era Emilio Scotto. Maradona, de hecho, había leído sobre su viaje. Así que no solo se sacó una foto con él, sino que le dio plata para tres noches en un hotel cinco estrellas.
Sin embargo, Emilio prefirió usar esa plata en una pensión para estudiantes, mucho más barata, en la que se quedó durante un mes. Y luego siguió su viaje. Atrás quedó Nápoles y Maradona y adelante venía un nuevo desafío.
África. Se demoró dos años en cruzar el continente. Y le pasó de todo.
Contrajo malaria, quedó atrapado en conflictos armados, escapó de Somalía en un barco que estuvo a punto de ser alcanzado por piratas, fue detenido varias veces, hasta que llegó a Chad. Y en la frontera, revisaron su pasaporte y encontraron una visa de Libia. El problema era que Chad y Libia acababan de pasar años enfrentados militarmente y los oficiales que lo detuvieron concluyeron que aquel argentino que viajaba solo en moto podía ser un agente de Muammar Gaddafi.
Le quitaron sus pertenencias y lo encerraron en una habitación oscura durante tres días. Hasta que alguien estaba revisando las cosas de Emilio y encontró una foto. Era la foto que se había sacado con Maradona.
Un oficial abrió la puerta, entró, dio vuelta a una silla para sentarse frente a él y ordenó que trajeran comida. Y de pronto ya no lo trataban como un espía, querían saber cómo conocía a Maradona. Poco después quedó libre.
Scoto siguió viajando hasta regresar a Buenos Aires el 2 de abril de 1995. Habían pasado más de 10 años. Había recorrido 735.000 kilómetros, atravesado cientos de países y territorios y llenado más de una decena de pasaportes.
Guinness terminó reconociendo aquella travesía como el viaje individual más largo realizado en motocicleta. Hemos hablado de aventuras en otras ocasiones y hoy lo haremos, pero centrándonos en los viajes, cómo no.
Tema del Día se emite de lunes a viernes en Radio Somos, dentro de Arriba la Quinta.