¿Alguna vez mentiste en tu currículum para conseguir un trabajo?
Hace poco más de 100 años, en Los Ángeles, una profesora de francés de un colegio de niñas quería ganar un poco más de dinero. Se llamaba Edith Head,…
Hace poco más de 100 años, en Los Ángeles, una profesora de francés de un colegio de niñas quería ganar un poco más de dinero. Se llamaba Edith Head, tenía veintitantos años y dos títulos universitarios en idiomas, uno de ellos un magíster de Stanford. Y el colegio en el que trabajaba era de gente de dinero.
Entre sus alumnas estaban las hijas de Cecil B. DeMille, que en ese tiempo era el director más famoso de Hollywood, el de las grandes superproducciones. Pero a ella el sueldo de profesora no le alcanzaba, así que terminó haciendo también clases de artes, aunque el arte no era lo suyo, de hecho no sabía dibujar.
Así que para no quedar en evidencia tomó unas clases nocturnas de dibujo en una escuela de arte de la ciudad. Y fue ahí, en esa escuela, que vio un aviso. El estudio que hoy conocemos como Paramount, uno de los grandes de Hollywood, buscaba a una dibujante de vestuario para una película del mismo de Emil, este director de cine famoso, papá de sus alumnas.
El problema es que, según sus propias palabras, solo sabía dibujar paisajes de mar, figuras humanas ni por si acaso. Entonces se le ocurrió una idea. Recorrió su clase de dibujo y le pidió a cada uno de sus 40 compañeros un par de bocetos de vestuario.
Y con esa carpeta llena de dibujos se presentó ante el jefe de diseño del estudio, un señor llamado Howard Greer. Y Greer, según contó de ella, dijo que nunca había visto tanto talento en una sola persona. Y la contrató en el acto.
Pero rápidamente se dieron cuenta de lo que había hecho. Y aquí hay algo interesante porque en vez de despedirla, Greer, el jefe de diseño del estudio, y otro diseñador llamado Travis Banton, la, entre comillas, adoptaron. La llevaron a todas las pruebas de vestuario.
Le enseñaron a pintar telas, a pasar alfileres, a mirar cómo se armaba un vestido. Y si bien su primer trabajo grande no terminó bien porque parte de lo que diseñó terminó derritiéndose, siguió ahí. Pasó años dibujando vestuarios para películas del oeste y después ocupándose de personajes secundarios.
Hasta que en 1938 el jefe de diseño dejó el estudio y ella quedó a cargo de todo el vestuario de Paramount. Y ahí se quedó más de 40 años. Por sus manos pasaron Betty Davis, Grace Kelly, Elizabeth Taylor, Ingrid Bergman, Audrey Hepburn.
O sea, las actrices más famosas de aquella época. Trabajó con Hitchcock una y otra vez. Y cuando a fines de los 60 Paramount no le renovó el contrato, se cambió a Universal donde estaba Hitchcock.
Y cuando la academia creó el Oscar al mejor vestuario, a fines de los años 40, la nominaron el primer año. Y el segundo. Y así 19 años seguidos.
En total tuvo 35 nominaciones. Ganó 8 estatuillas más Óscares de los que ha ganado cualquier otra mujer en la historia del premio. En cualquier categoría.
Y todo gracias a esa, vamos a llamar, audacia de llevar dibujos ajenos a esta entrevista de trabajo. Pero también a la inusual oportunidad que se le dio cuando fue descubierta. ¿Quién no ha mentido en su currículum para conseguir un trabajo?
Tema del Día se emite de lunes a viernes en Radio Somos, dentro de Arriba la Quinta.





