Radio Somos
 ESCUCHAR EN VIVO
Radio Somos · Tema del Día · 29 de octubre de 2026

¿Hubo un cambio positivo luego de un cambio desde un mal ambiente?

A finales de los años 70, un joven científico estadounidense llamado Robert Sapolsky llegó a Kenia para estudiar una comunidad de babuinos que vivía en la…

Por Radio Somos

A finales de los años 70, un joven científico estadounidense llamado Robert Sapolsky llegó a Kenia para estudiar una comunidad de babuinos que vivía en la sabana africana. Estaba interesado en comprender cómo el estrés afectaba la salud de estos animales, y durante años estuvo observando sus costumbres, sus relaciones, las constantes peleas que se producían dentro del grupo. Los babuinos tenían una organización social bastante dura.

Los machos competían por ocupar los puestos más altos de la jerarquía, los más fuertes intimidaban a los más débiles y las agresiones eran parte de la vida cotidiana. Sapolsky estudiaba precisamente cómo esa tensión permanente afectaba a los animales cuando ocurrió algo que cambiaría por completo el rumbo de su investigación. Aproximadamente a un kilómetro del lugar donde dormían los babuinos había un complejo turístico que dejaba su basura en un basurero al aire libre.

Algunos machos habían descubierto que ahí podían conseguir alimento fácilmente y comenzaron a visitarlo todas las mañanas. Pero había un problema. Otro grupo de babuinos también frecuentaba ese lugar, así que conseguir comida implicaba competir por ella.

Los machos más agresivos eran precisamente los que acostumbraban a ir al basurero. Pero en 1983, entre los desperdicios, había carne contaminada con tuberculosis bovina, enfermedad que comenzó a propagarse entre los animales y durante los siguientes tres años murieron muchos babuinos, incluidos los machos del grupo estudiados por Sapolsky, que se alimentaban de ese basurero. En total desapareció casi la mitad de los machos adultos de esa comunidad.

Pero entonces ocurrió algo inesperado porque los machos que habían sobrevivido eran justamente los menos agresivos y poco a poco el comportamiento del grupo comenzó a cambiar. Las peleas disminuyeron, las relaciones entre machos y hembras se volvieron más amistosas y los animales que ocupaban los puestos inferiores de la jerarquía comenzaron a vivir con menos estrés. Hasta ahí, el cambio tenía una explicación relativamente sencilla.

Los individuos más violentos habían desaparecido. Sin embargo, la verdadera sorpresa llegaría varios años después. En 1993, Sapolsky volvió a observar aquella comunidad y descubrió que seguían manteniendo un comportamiento mucho más tolerante.

Lo extraordinario era que ninguno de los machos adultos que vivían ahí había pertenecido al grupo original. Todos habían llegado después desde otras comunidades. De alguna manera, aquellos recién llegados habían adoptado las costumbres del lugar.

La convivencia con los demás animales, especialmente con las hembras residentes, parecía haber contribuido a transmitir esa nueva forma de relacionarse. Sapolsky y su colega Lisa Sher publicaron el hallazgo en 2004. Su investigación demostraba que una comunidad de babuinos podía mantener y transmitir una cultura social menos agresiva, incluso después de que desaparecieran los individuos que habían participado en su origen.

Y esta historia nos recuerda algo que también podemos reconocer en nuestra propia vida. ¿Cuánto puede influir el lugar donde vivimos, trabajamos o nos relacionamos con otras personas? A veces basta con cambiar de colegio, de trabajo, de ciudad o de grupo de amigos para descubrir una manera completamente distinta de vivir.

Tema del Día se emite de lunes a viernes en Radio Somos, dentro de Arriba la Quinta.

CompartirWhatsAppFacebookX

Más novedades

Cápsulas, notas e historiasVer todas ↗