¿Quién fue esa persona que te ayudó a aprender algo que te costaba muchísimo?
En un colegio de Estados Unidos, unas niñas se burlaban de una compañera, le decían una palabra al azar, por ejemplo, origami, y le pedían que explicara…
En un colegio de Estados Unidos, unas niñas se burlaban de una compañera, le decían una palabra al azar, por ejemplo, origami, y le pedían que explicara qué significaba. Ella intentaba responder, se enredaba, no encontraba las palabras, y las otras se reían. Una llegó a llamarla la rechazada del colegio, delante de sus compañeros.
Y esa niña llevaba años intentando hacer amigas. De chica jugaba con sus peluches y amigos imaginarios. Con ellos, al menos, sentía que podía hacerse entender.
Su mamá había empezado a preocuparse cuando tenía dos años. Ya se sabía el abecedario en inglés y en español, y podía contar hasta diez. Pero mientras otros niños empezaban a formar frases, a ella le costaba juntar apenas dos palabras.
Sus papás pensaron que era por crecer con dos idiomas. El pediatra también lo creyó, aunque hablar dos idiomas no provoca un trastorno del lenguaje. Hasta que una asistente del jardín infantil que hablaba español se dio cuenta de que la dificultad aparecía en los dos idiomas.
Cuando la evaluaron, a los cuatro años y medio, descubrieron algo llamativo. Tenía resultados muy altos en las pruebas de inteligencia, pero sus habilidades para expresarse eran similares a las de una niña de dos años. Conoció entonces a Stella Reyes, una fonoaudióloga que empezó a trabajar con ella.
A la niña le encantaban los cuentos y hasta inventaba sus propios libritos con hojas corcheteadas. Stella la animaba a escribir cada vez más en ellos. También usaban tarjetas con dibujos para practicar cómo contar una historia.
¿Qué pasó primero? ¿Qué pasó después? ¿Cómo terminó?
Su mamá practicaba con ella en la casa. A los nueve años sus avances eran tan importantes que dejó la terapia. Pero las dificultades no habían desaparecido.
Al crecer le costaba seguir conversaciones rápidas, entender problemas escritos y participar en clases. Una profesora de matemáticas incluso les preguntó a sus papás si hacían las tareas por ella. No entendía cómo sacaba buenas notas en las tareas y lloraba frente a una prueba.
Mientras sus compañeros hacían las tareas en una hora, ella podía necesitar tres. Estudiaba cinco horas cada noche. Una vez llegó a doce.
Con apoyos terminó el colegio, entró a la universidad y consiguió dos títulos con los máximos honores. Después comenzó un posgrado en fonaudiología. En 2023 publicó un artículo científico contando cómo había sido crecer con un trastorno del desarrollo del lenguaje.
Su nombre es Paula Orrego y entre las autoras del artículo estaba Stella Reyes, la misma que más de 20 años antes la animaba a escribir un poquito más en sus libritos de papel. Esta vez escribieron juntas. La historia de Paula muestra lo importante que puede ser detectar las dificultades del lenguaje a tiempo y contar con apoyo especializado.
En Limache, esa es la labor que realiza desde 2005 la Escuela Especial del Lenguaje San Rafael. Allí niños y niñas de tres a cinco años reciben educación gratuita con educadoras diferenciales, atención fonaudiológica y trabajo junto a sus familias. Y esto nos lleva a la pregunta del tema del día de hoy.
Tema del Día se emite de lunes a viernes en Radio Somos, dentro de Arriba la Quinta.





