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Radio Somos · Tema del Día · 27 de octubre de 2026

¿De qué manera expresas tú lo que no te sale en palabras?

En el cementerio protestante de Roma hay una escultura de mármol que representa a un ángel completamente abatido. Está de rodillas, inclinado sobre una…

Por Radio Somos

En el cementerio protestante de Roma hay una escultura de mármol que representa a un ángel completamente abatido. Está de rodillas, inclinado sobre una tumba, con la cabeza escondida entre los brazos y las alas caídas. Una de sus manos cuelga sin fuerzas y a sus pies descansa una corona de flores.

Es una escultura devastadora, cuyo autor terminó siendo enterrado debajo de ella. Pero para entender su historia tenemos que retroceder al siglo XIX. Su autor fue William Wetmore Story, un estadounidense nacido en Massachusetts en 1819, que estudió Derecho en Harvard y que durante sus primeros años siguió los pasos de su padre, que había sido juez de la Corte Suprema de Estados Unidos.

Pero William tenía otros intereses. Escribía poesía, estudiaba arte y sentía una profunda fascinación por la escultura, hasta que finalmente decidió abandonar su carrera como abogado para convertirse en artista. Se instaló en Roma, donde desarrolló buena parte de su carrera y alcanzó reconocimiento internacional.

Sus esculturas de personajes históricos y mitológicos llegaron a exhibirse en importantes exposiciones y su casa se convirtió en un lugar de encuentro para escritores y artistas estadounidenses que visitaban Italia. Pero en 1894 ocurrió algo que cambió su vida. Su esposa, Emmeline Eldridge, con quien llevaba más de 50 años casado, falleció.

Habían construido una vida juntos, criado a sus hijos y compartido durante décadas su experiencia en Italia. Y William quedó profundamente afectado. En una carta, un amigo escribió que lo que le quedaba de vida parecía un inmenso vacío de silencio.

Sus hijos lo animaron a realizar una última escultura en memoria de su madre. Y William, que había dedicado tantos años a representar figuras heroicas y personajes de la mitología, decidió esculpir algo completamente diferente. Trabajó en una figura de mármol que representaba a un ángel vencido por el dolor.

Cuando describió su obra, explicó que aquel ángel, con las alas caídas y el rostro oculto sobre un altar funerario, representaba exactamente lo que él sentía. Y agregó que, de alguna manera, trabajar en ella lo estaba ayudando. La llamó el ángel de la pena y la instaló sobre la tumba de Emeline, en el cementerio protestante de Roma.

Fue su última gran obra. William murió en octubre de 1895, pocos meses después de terminar el monumento, y fue enterrado junto a su esposa bajo el mismo ángel. Y así, una obra que nació del dolor de un hombre por la pérdida de su esposa, terminó convirtiéndose en su forma de vivir ese duelo.

Y quizás eso es lo más extraordinario de esta historia, que William encontró una manera de expresar algo para lo que muchas veces no existen palabras. Porque hay momentos en los que simplemente no podemos expresarnos con palabras y canalizamos esos sentimientos de distintas formas.

Tema del Día se emite de lunes a viernes en Radio Somos, dentro de Arriba la Quinta.

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