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Radio Somos · Tema del Día · 6 de noviembre de 2026

¿Qué cosas dejaste para después y terminaste arrepintiéndote?

En agosto del año 2004, durante unas vacaciones en una pequeña casa del archipiélago de Estocolmo, Stig le pidió matrimonio a Eva, la mujer con la que…

Por Radio Somos

En agosto del año 2004, durante unas vacaciones en una pequeña casa del archipiélago de Estocolmo, Stig le pidió matrimonio a Eva, la mujer con la que llevaba 32 años compartiendo su vida. No era la primera vez que se lo proponía, de hecho, 20 años antes habían cargado dos anillos de matrimonio con sus nombres grabados, pero había una razón por la que nunca habían llegado a casarse. Stig era periodista y llevaba años investigando a grupos neonazis y de extrema derecha en Suecia.

Su trabajo le había costado amenazas de muerte y ambos habían decidido mantener su relación fuera de los registros oficiales para protegerse. Y resulta que en 2004 Stig consiguió algo que esperó durante muchos años. Una editorial había aceptado publicar tres novelas policiales que había escrito durante noches de insomnio, las que había empezado a escribir dos años antes.

Y esto, además de ser un sueño, era un alivio porque parecía posible dedicarse a escribir y dejar atrás los peligros de su trabajo como periodista y además poder casarse. Entonces, cuando Eva aceptó, juntos idearon una sorpresa. Organizaron una fiesta, supuestamente para celebrar sus cumpleaños, e invitaron a todos sus amigos.

Una vez comenzada la celebración, iban a anunciar que en realidad este era su matrimonio. Pero nunca alcanzaron a celebrar la fiesta. El 9 de noviembre del 2004, Stig llegó a las oficinas de la revista donde trabajaba en Estocolmo.

El ascensor no estaba funcionando, así que tuvo que subir siete pisos por las escaleras. Y al llegar arriba, se sintió mal. Sus compañeros llamaron a una ambulancia y fue trasladado al hospital donde murió de un infarto.

Tenía apenas 50 años. Y entonces ocurrió algo que ninguno de los dos había previsto. En 2005 se publicó la primera de sus novelas, llamada Los hombres que no amaban a las mujeres.

Stig Larson no alcanzó a ver cómo ese libro fue el comienzo de Millennium, una trilogía que terminaría convirtiéndose en un fenómeno literario mundial con decenas de millones de ejemplares vendidos y adaptaciones al cine. Y Eva, la mujer que había compartido con él prácticamente toda su vida adulta, tampoco recibió los beneficios de lo generado por las ventas de las novelas. Como nunca se habían casado, y Stig no había dejado un testamento válido, la legislación sueca establecía que sus herederos eran su padre y su hermano.

Ellos recibieron los derechos de las novelas y el control de su legado literario. En 2009 la familia le ofreció a Eva 20 millones de coronas suecas, cerca de 2 millones de euros, y la posibilidad de participar en la administración de la herencia, pero ella rechazó la oferta. Su principal interés, según explicó, era poder proteger y decidir sobre la obra del hombre con quien había vivido durante 32 años.

Durante más de tres décadas, Eva y Stig compartieron una casa, proyectos, dificultades y planes de futuro. Habían comprado anillos, habían hablado del matrimonio y hasta habían organizado la forma en que se lo contarían a sus amigos. Pero aquel trámite que habían postergado durante tantos años, terminó teniendo consecuencias que ninguno imaginaba.

Y de eso queremos hablar hoy, porque todos tenemos cosas que vamos dejando para más adelante, convencidos de que habrá otra oportunidad para hacerlas. ¿Qué cosas dejaron para después y terminaron arrepintiéndose? ¿Y qué llevan tanto tiempo postergando que todavía están a tiempo de hacer?

Tema del Día se emite de lunes a viernes en Radio Somos, dentro de Arriba la Quinta.

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