¿Has conocido familias inusuales?
En 1940, una periodista de la revista Family Circle, llamada Olive Richard, fue a entrevistar a un conocido psicólogo llamado William Moulton Marston, que…

En 1940, una periodista de la revista Family Circle, llamada Olive Richard, fue a entrevistar a un conocido psicólogo llamado William Moulton Marston, que llevaba años estudiando cómo descubrir cuando alguien no dice la verdad. Había desarrollado un sistema que utilizaba los cambios en la presión arterial durante un interrogatorio y que se convirtió en uno de los antecedentes del moderno detector de mentiras. Pero esta periodista quería entrevistarlo a propósito de un nuevo fenómeno que fascinaba a los niños estadounidenses, los cómics.
Y Marston los defendió. Creía que podían ser mucho más que entretenimiento y que, bien utilizados, incluso podían transmitir ideas importantes. Ahora, aquí esto comienza a tornarse extraño.
Esta periodista en realidad no se llamaba Olive Richard. Su verdadero nombre era Olive Byrne. Y tampoco había ido realmente a conocer a Marston para entrevistarlo, porque de hecho lo conocía y lo conocía muy bien.
Ella era su amante y vivía con él y con su esposa. Todo había empezado 15 años antes, cuando Olive era estudiante y Marston era su profesor de psicología. Él ya estaba casado con Elizabeth Holloway, pero ambos comenzaron una relación, Olive y Marston.
Marston terminó planteándole a su esposa que Olive se fuera a vivir con ellos, o él se iba a ir. La pobre Elizabeth aceptó y los tres formaron una familia bastante difícil de explicar en los años 20. Marston tuvo dos hijos con Elizabeth y otros dos con Olive, mientras, hacia el exterior, decían que Olive era una pariente viuda que vivía en la casa.
Mientras tanto, la entrevista de este psicólogo obsesionado con la verdad, que mentía respecto a su vida privada, llamó la atención de Max Gaines, uno de los grandes editores de cómics de aquella época, y terminó incorporando a Marston como asesor, que rápidamente identificó un problema. Los cómics estaban llenos de héroes masculinos como Superman y Batman. Fue su esposa Elizabeth que le sugirió que creara una super heroína.
Y en 1941 apareció por primera vez la princesa amazona Diana, más conocida como Wonder Woman, la Mujer Maravilla. Y buena parte del extraño mundo privado de Marston terminó entrando con ella a las páginas del cómic. Su arma más famosa era un lazo, lo recuerdan, que obligaba a cualquiera que quedara atrapado en él a decir la verdad.
Mientras que sus brazaletes recuerdan directamente a los que Olive Byrne, su amante, acostumbraba a llevar en las muñecas. Marston reconoció además que las mujeres de su vida habían sido fundamentales en la creación del personaje. Seis años después de nacer la Mujer Maravilla, Marston murió a los 53 años.
Pero Elizabeth y Olive siguieron viviendo juntas durante otros 43 años, criando a sus hijos y manteniendo todavía bastante en secreto cuál había sido realmente la relación entre los tres. Incluso, décadas después, Elizabeth seguía refiriéndose públicamente a Olive simplemente como una antigua estudiante de Marston. Olive murió en 1990 a los 86 años.
En sus últimos días estaba internada en un hospital y Elizabeth, que por entonces tenía 97, sufrió una caída y terminó ingresada en el mismo lugar, en otra habitación. Y cuando le comunicaron que Olive había muerto después de más de seis décadas viviendo juntas, Elizabeth recitó unos versos de un poeta británico. Ella, por su parte, sobrevivió otros tres años y murió en 1993 a los 100.
Más allá de las opiniones personales que podamos tener sobre una historia como esta, hay algo que sí queda claro. No todas las familias se forman de la misma manera. Hay personas que construyen sus vínculos, sus hogares y sus vidas de formas que pueden parecer extrañas para otros, pero que para quienes están dentro de ellas terminan convirtiéndose simplemente en su familia.
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