¿Quién es la persona que creyó en ti cuando ni tú lo hacías?
Hoy, los cuadros de Vincent Van Gogh están dentro de los más caros y famosos del planeta. Pero un día como hoy, el 29 de julio de 1890, cuando Van Gogh…

Hoy, los cuadros de Vincent Van Gogh están dentro de los más caros y famosos del planeta. Pero un día como hoy, el 29 de julio de 1890, cuando Van Gogh murió, a los 37 años casi nadie sabía quién era. Sus cuadros no valían prácticamente nada y en vida subsistió gracias a la plata que le mandaba su hermano Theo, que era comerciante de arte y el único que creía en el talento de su hermano.
Sin embargo, seis meses después de que Vincent muriera, su hermano Theo también falleció. Y toda la obra de Vincent Van Gogh quedó en manos de una sola persona, Johanna, la esposa de Theo. Una mujer de 28 años, viuda de golpe y con un hijo.
Y claro, no heredó fortuna ni cuadros bien valorados. Eran más de 200 pinturas y dibujos que el mundo del arte había ignorado y cientos de cartas que los dos hermanos se habían escrito durante años. Y en vez de guardar todo eso y olvidarse, hizo lo contrario.
Se fue a vivir a un pueblo con comunidad de artistas. Abrió una posada para poder mantenerse a ella y a su hijo y en paralelo se puso a estudiar sola. Se metió a leer revistas de arte moderno.
Armó su propio curso de crítica y de comerciante y empezó a escribirle a los galeristas. Y Johanna tenía una ventaja porque sabía inglés, francés y alemán. Y se puso a mover los cuadros.
Organizó exposiciones. Elegía qué obra mandaba a cada una. Decidía cuáles se vendían y cuáles no.
Y juntaba los recortes de prensa para ir midiendo cómo crecía la fama de su cuñado. En 1892 logró la primera exposición dedicada solo a él. Y en 1905 armó una más grande en un museo de Ámsterdam que fue famosa en toda Europa.
Pero su jugada más inteligente fue otra. Las cartas. Johanna se dio cuenta de que en esas cartas estaba el hombre detrás del arte.
Sus dudas. Cómo pensaba cada pincelada. Lo que sentía.
En 1905. Entendió que si la gente leía eso, las cartas con su hermano, iba a mirar los cuadros de otra manera. Las publicó en 1914 y tuvo razón.
Hoy esas cartas son la razón de que Van Gogh no sea solo un pintor famoso, sino un personaje que la gente conozca. Johanna murió en 1925 y alcanzó a dejar avanzada la traducción de las cartas al inglés. Que se publicó dos años después.
Además, su hijo, que se llamaba Vincent, igual que el tío, siguió cuidando la colección que su mamá había defendido toda la vida. Y si bien Van Gogh fue quien puso el talento, fue Johanna la que tuvo la visión y la que fue capaz de mover esa obra y llevarla a lo que es hoy. Y es que a veces basta que alguien crea en nosotros.
Y precisamente de eso queremos hablar hoy. ¿Quién creyó en ustedes antes que nadie? Esa persona que los empujó, que apostó por ustedes, que vio algo cuando ni ustedes lo veían.
Tema del Día se emite de lunes a viernes en Radio Somos, dentro de Arriba la Quinta.


