¿Has estado cerca de la muerte?
Hoy nos vamos a imaginar, o tratar de imaginar, una mañana de sábado en Nueva York, en julio del año 1945. Hay una niebla espesa de esas que tapan hasta…

Hoy nos vamos a imaginar, o tratar de imaginar, una mañana de sábado en Nueva York, en julio del año 1945. Hay una niebla espesa de esas que tapan hasta la punta de los edificios. Una joven de 20 años llega a su trabajo como todos los días, es ascensorista en el Empire State Building, en ese entonces el edificio más alto del mundo.
Sube, baja, abre las puertas, saluda, rutina de todos los días. Esta mujer se llama Betty Lou Oliver y en unos minutos va a vivir algo que hasta el día de hoy pocas personas han podido sobrevivir. Porque esa misma mañana, en algún lugar sobre la ciudad, un avión militar, un bombardero, vuela perdido entre la niebla.
El piloto no ve nada y sin darse cuenta va derecho hacia el edificio. Pasada las 9 y media de la mañana, el avión choca contra uno de los pisos más altos del Empire State. Fue un accidente en el que murieron 14 personas.
Betty Lou estaba cerca del impacto. La explosión la lanzó por los aires y la dejó con quemaduras graves y aún así sobrevivió. Ahí había esquivado la muerte una vez.
Pero la historia no termina aquí. Viene lo más increíble. Cuando llegaron los rescatistas, la subieron a otro ascensor para bajarla rápido y sacarla del edificio.
Lo que nadie sabía era que el choque y el fuego habían dañado los cables de esa cabina. Apenas se cerraron las puertas, el ascensor se soltó. Y Betty Lou cayó unos 75 pisos, más de 300 metros, hasta el fondo, hasta el subterráneo del edificio.
Y lo increíble, nuevamente, volvió a sobrevivir. ¿Cómo lo hizo? Por dos casualidades increíbles.
Los cientos de metros de cable de ascensor se habían amontonado en el fondo, abajo, y formaron una especie de colchón que amortiguó el golpe. Y además la cabina del ascensor, cayendo a toda velocidad, fue comprimiendo el aire dentro del hueco, como un émbolo, y ese aire actuó de freno. Entre esas dos cosas pasó lo imposible.
Betty Lou quedó, por supuesto, con heridas graves. La pelvis, las costillas, la columna y las piernas rotas. Se demoró ocho meses en recuperarse.
Pero sobrevivió. Y hasta hoy tiene el récord Guinness. A la caída en ascensor más larga que un ser humano haya sobrevivido.
Un récord que, la verdad, uno espera que nadie intente romper. En una sola mañana, Betty Lou Oliver le ganó dos veces a la muerte. Y esta historia nos lleva a preguntarle a ustedes.
Tema del Día se emite de lunes a viernes en Radio Somos, dentro de Arriba la Quinta.



