Productor de ‘Titanic’ revela el caos que casi hunde la película y el test que la salvó
Jon Landau —productor de “Titanic”— cuenta en su libro póstumo “The Bigger Picture” (sale el 4 de noviembre) cómo la superproducción rozó el desastre y qué la enderezó: una proyección de prueba que dio vuelta la percepción del estudio y la prensa.
Landau detalla su trabajo junto a James Cameron (director de “Titanic”) y menciona las dudas de Rupert Murdoch (entonces controlador de Fox, estudio que financió el proyecto).
Además de escoger a los protagonistas, había que “construir” a la otra estrella: el barco y un océano controlado para filmar, sin perder autenticidad.
Tras un año de búsqueda mundial —incluida una cantera en Polonia—, el equipo encontró el lugar en Rosarito, México: un terreno de aprox. 16 hectáreas donde levantar un gigantesco estanque y múltiples sets.
Allí planificaron el “mar” artificial, el muelle de Southampton y escenarios interiores: cabinas, tercera clase, sala de máquinas, comedor y salones. Landau incluso bosquejó el plan “en una servilleta”.
Se produjo un atasco: Cameron no viajaba sin luz verde del estudio y el estudio no autorizaba sin locación definida. Con el visto bueno, Lightstorm armó un modelo del Titanic de unos 6 metros para mostrar la escala.
Cameron primero rechazó el sitio por luces y cerros a la vista, pero tras girar el modelo unos grados, cambió de opinión: “Es perfecto”. La película terminó siendo la más cara de su momento, casi duplicando el presupuesto inicial.
En postproducción crecieron los rumores (costos, duración, actuaciones). Landau relata un cruce con Murdoch, quien zanjó: “Esperaré a ver la película y luego les digo”.
El test en el Mall of America (Minnesota, EE.UU.) partió en silencio porque al público le habían dicho que vería “Great Expectations” y creyó que “Titanic” era un tráiler. Minutos después, la sala se volcó a la historia entre gritos y lágrimas.

